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Ideas de negocio
Definición
¿A quién no se le ha ocurrido alguna vez una gran idea de negocio? ¿Quién no se ha lamentado al ver a alguien explotar una idea que uno/a tuvo pero que no se decidió a poner en marcha? O, ¿quién no ha decidido una y otra vez dejar su empresa para establecerse por su cuenta, pero no tiene claro en qué tipo de negocio embarcarse? La idea de desarrollar un negocio y crear una empresa que lo explote es algo más común de lo que creemos. Todos/as somos en cierta medida emprendedores/a y a todos/as se nos ocurren ideas de negocios. El problema, lógicamente, está en saber cómo explotar esa idea de forma más o menos sensata, y rentable, claro.
La idea de negocio es el producto o servicio que se ofrece al mercado, lo que se quiere vender, el instrumento para atraer a los clientes y obtener un beneficio económico. Por ello, la idea de negocio no puede quedar en un conjunto de ideas que no están claras, la idea de negocio es nuestro principal argumento de venta.
Pero la idea de negocio no debe aplicarse únicamente al momento de la creación de la empresa. Cada vez se hace más necesario generar y aplicar ideas nuevas a la actividad de las empresas, para seguir siendo competitivas. Por ello, nunca debemos cerrar nuestra mente a las nuevas ideas.
Elementos que incluye
Estos son los cinco puntos clave a la hora de establecer una idea de negocio.
- Descripción del producto o servicio. Todo negocio comienza con una idea, con aquello que queremos vender. La idea se debe de ser clara y concreta. Una idea de negocio es, en primer lugar, la descripción del producto (bien o servicio). Es una descripción en breve de tu producto, resaltando las características más relevantes o aquellas que lo diferencian de otros.
- Necesidades que satisface. La necesidades que satisface son los problemas que resuelve o la utilidad que ofrece a las personas que compren ese bien o servicio. No existe idea empresarial buena si ésta no se vende. La venta dependerá en gran medida de las necesidades que ese producto satisface.
- Descripción del valor añadido. No basta con tener un producto o servicio a vender y un grupo de clientes que lo necesiten. Tenemos que pensar si existen otros productos similares en el mercado, bien por tener las mismas características físicas que el nuestro, bien porque satisfacen la misma necesidad. Por lo tanto vemos que el valor añadido es un punto clave: es necesario resaltar los elementos que te diferencian de la competencia y te hacen ser mejor que ella.
- Posibles clientes. Hemos mencionado insistentemente al cliente y es así, ya que se trata del punto clave de la gestión empresarial, y sus intereses, actitudes y hábitos de compra definirán las características de nuestro producto y la estrategia de venta. Es indispensable definir quiénes pueden ser tus clientes, su edad, el sexo, su capacidad, etc.
- Conocer si existen productos similares en el mercado. La competencia es otro elemento clave a la hora de diseñar una idea de negocio. De la competencia debemos obtener los métodos que utilizan, el producto que ofrecen, las estrategias de venta, etc. Debemos estar alerta para ser capaces de copiar todas las estrategias exitosas de la competencia y al mismo tiempo conseguir diferenciarnos de ella.
Cómo desarrollar una idea de negocio
Cuando una persona busca una idea de negocio, es difícil saber por dónde empezar. A veces, las ideas aparecen sin más, fácilmente. En otras ocasione es necesario utilizar técnicas de creatividad para aprender a crear, definir y desarrollar nuevas ideas de negocio.
Muchas de las oportunidades de negocio aparecen por casualidad, por conocimiento del entorno próximo (empresas familiares) o por la experiencia laboral adquirida en el trabajo en una empresa.
En muchos de los casos no se trata de ideas totalmente innovadoras, sino de mejoras o nuevas aplicaciones a productos o servicios que ya están funcionando. Todo el válido siempre y cuando exista una demanda dispuesta a pagar por nuestro producto o servicio.
En todo caso, si hay algo que resulta clave es la observación y el análisis de los patrones de comportamiento social. Si somos capaces de anticiparnos a estos cambios, es muy posible que podamos ofrecer nuevos bienes o servicios que alcanzarán una alta demanda.
Fuentes generadoras de ideas
- Detectar una necesidad: Este es, además, un principio fundamental del marketing, y quien detecta una necesidad a tiempo y sabe cubrirla adecuadamente tiene grandes posibilidades de tener éxito en su aventura empresarial.
- Detectar una carencia: A veces no es necesario tener una gran idea innovadora y deslumbrante. Basta con descubrir algo que simplemente no se está haciendo y que, de llevarse a la práctica, podría tener éxito.
- Detectar una deficiencia: Muy relacionado con los anteriores puntos, estas ideas surgen cuando alguien se da cuenta de que algo que ya se esta haciendo, o no se hace correctamente o se podría hacer mejor.
- Disfrutar de las aficiones: Una de las mejores formas de crear un negocio propio es dedicarse a aquello que realmente a nos gusta; sobre todo si tenemos grandes conocimientos del tema en cuestión y, por supuesto, no dudamos en pasar horas trabajando en ello.
- Nuevas aplicaciones de viejos productos: Estas ideas suelen ser espectaculares y a veces muy buenas. ¿Qué ocurriría si alguien decidiese usar el teléfono para enviar cartas en lugar de hablar por él? Pues que habría creado el fax.
- Cambios en la sociedad: Nuestra sociedad está cambiando a un gran ritmo y con ello cambian las necesidades y los deseos de la gente. "Necesidades" y "deseos" son dos palabras mágicas en el mundo de los negocios. Estar atento a estos cambios puede ser una buena fuente de ideas. Uno puede ver cada día nuevas empresas que venden productos o servicios que hace unos años eran innecesarios o absurdos. El Turismo de Aventura o productos y servicios dirigidos a personas mayores son ejemplos claro de aprovechamiento de oportunidades derivadas de nuevos hábitos y necesidades sociales




